Tres hermanas
Tres hermanas A través de las columnas, se ve entrar en el salón a TUSENNBACH, a CHEBUTIKIN y a SOLIONII.
OLGA. —Hoy no hace ningún frío, se pueden tener las ventanas de par en par y, sin embargo, los abedules no han abierto todavía… Hace once años que nuestro padre recibió el mando de la brigada y que salimos con él de Moscú… Recuerdo perfectamente que en Moscú, por esta época, a primeros de mayo, todo está ya florecido, inundado de sol, y hace un tiempo hermoso… ¡Once años y aún me acuerdo de aquello como si me hubiera ido de allí ayer…! ¡Dios mío…! ¡Cuando me desperté esta mañana había tal cantidad de luz…! ¡Vi la primavera, el alma se me emocionó y deseé ardientemente volver allí…!
CHEBUTIKIN. —¡Diablos!
TUSENBACH. —¡Claro que no son más que tonterías! (MASCHA, pensativa y con la cabeza inclinada sobre el libro, silba ligeramente una canción).
