Búffalo Bill
Búffalo Bill El paisaje era una dilatada llanura desierta de millas y más millas, que se extendía desde el río Missouri hasta California. Solamente de cuando en cuando, el desierto era interrumpido por largas cadenas de montañas que corrían de norte a sur. Muy rara vez se veían extensiones boscosas, siendo la vasta llanura un inmenso piélago de pasto duro y salvaje. Entre las Montañas Rocosas y la Sierra Nevada, estaban las llanuras Alkalíes, poco propicias para ser habitadas por seres humanos, que no fueran los indios que poco a poco habían sido empujados hacia allí desde la costa del Atlántico, por el blanco en la lucha diaria que los convirtió en una raza feroz de luchadores y cazadores. Era natural que en esas condiciones consideraran como presa lógica al hombre blanco. En cuanto veían un «rostro pálido» como llamaban al blanco, era natural tratar de apoderarse de su cabellera, en venganza de lo que les enseñaba la historia de sus antepasados que habían sido arrojados de sus tierras por el blanco de generación en generación. A la verdad histórica, las narraciones añadían los detalles de crueldades —verídicas algunas veces— de que el blanco los había hecho objeto, sin necesidad alguna. El encono se había ido sedimentando, formando, en el tiempo en que empieza la vida y hazañas de William Cody, un bloque inconmovible.