Búffalo Bill
Búffalo Bill BILL CODY, ESCOLAR Y TRAMPERO
Después de este viaje triunfal, las cosas cambiaron para el niño de la frontera. Con tesón y buena suerte, la familia Cody había podido acomodarse y ahora las dificultades no eran tan graves como al principio.
La señora Cody pudo cuidar de la granja y de sus hijos y, una vez a flote la situación material, pensó en que debía darles una educación. Pero no había escuela en toda la comarca ni para ellos ni para los otros niños y a su iniciativa se realizó una colecta para pagar una maestra que se contrataría en el este. Con poco esfuerzo en común se construiría una pieza de madera, donde podría funcionar la escuela. Como se propuso por la señora Cody se aceptó y se llevó a cabo. Un esfuerzo más debía hacer la empeñosa señora y era que Bill, acostumbrado a la vida excesivamente libre de futuro frontiersman, quisiera ingresar en ella. Tras mucho discutir y rogar, Bill se avino a ponerse a estudiar. Aducía además la madre que como jefe de familia debía tener instrucción.
