Búffalo Bill
Búffalo Bill A veces, los correos se veían obligados a hacer veinticinco millas en una hora, cuando hallaban buen terreno, recuperando así el tiempo que perdían en las cuestas, en los bosques, en los pantanos y entre las piedras con que después de un temporal se cubrían los caminos. Estos correos estaban bien pagados, pues recibían un sueldo de ciento veinticinco dólares por mes, pero también las exigencias eran muchas y la responsabilidad y el peligro, más todavía.
Las piezas de correspondencia se llevaban en carteras especiales que colgaban de la cintura del correo, con un peso máximo de veinte libras. Con el objeto de aprovechar bien el peso permitido, la misma compañía de expresos a caballo («Pony Express», como se la llamaba) hizo preparar papel especial muy liviano, de seda, para las cartas y para los documentos que lo permitiesen. Las carteras eran impermeabilizadas y una vez cerradas con llave en Saint Joseph (Missouri), no se abrían sino en Sacramento de California, dos mil millas al oeste.