Nunca Más
Nunca Más En tales casos, el testimonio tuvo no tanto un sostén ético (arrepentimiento, sanción moral, honor militar, etc.) sino la convicción de "haber sido abandonados por sus propios jefes", después de "haber contribuido a la guerra antisubversiva perdiendo en algunos casos la carrera o arriesgando la propia vida, mientras contemplaban el enriquecimiento de los jefes, la corrupción generalizada en las propias filas y la pérdida de los objetivos que se habían señalado como motivaciones para la lucha (Testimonios N° 3675, 683 y 1901).
En algunos influyó el conocimiento que poseían de la eliminación física de muchos compañeros de armas "porque ya no les servían a los jefes porque sabían demasiado".
(Testimonio N° 683). Sólo excepcionalmente alguno de ellos dio muestras de arrepentimiento o de una valoración ética de la realidad vivida.
En algunos casos (Testimonios N° 3675 y 3157) los denunciantes manifestaron resentimiento contra sus jefes "por habernos usado" involucrándolos en un proyecto político y económico que finalmente traicionó los "ideales nacionalistas" por los que habrían inicialmente ingresado al Ejército, o a la Policía o a los "grupos" paramilitares.