El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––Pero ¿cómo ha llegado a tener un compañero tan raro?
––¡Ah!, eso es más de lo que yo puedo decir. Sin embargo, puesto que ya hemos dejado establecido que Small viene de las Andaman, tampoco es tan descabellado que le acompañe este isleño. Sin duda, con el tiempo lo averiguaremos todo. Oiga, Watson, parece usted hecho polvo. Túmbese aquÃ, en el sofá, y voy a ver si consigo dormirle.
Sacó el violÃn de un rincón y, mientras yo me tumbaba, empezó a tocar una melodÃa suave y soñadora… de su propia cosecha, sin duda, porque poseÃa un notable talento para la improvisación. Recuerdo vagamente sus miembros enjutos, su rostro concentrado y el subir y bajar del arco. Luego me pareció que flotaba apaciblemente sobre un suave mar de sonido, hasta que me encontré en el paÃs de los sueños, con el dulce rostro de Mary Morstan mirándome desde lo alto.