El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––Sà ––respondió––. Llevo dentro de mà materiales para hacer un vago de campeonato y también un tipo de lo más activo. A veces me acuerdo de aquella frase del viejo Goethe: «Schade, dass die Natur nur einen Mensch aus dir schuf,/Denn zum würdigen Mann war und zum Schelmen der Stoff.»
Y por cierto, volviendo al asunto de Norwood, ya ve usted que, como yo sospechaba, tenÃan un cómplice en la casa, que no puede ser otro que Lal Rao, el mayordomo. Asà pues, a Jones le corresponde en exclusiva el honor de haber capturado al menos un pez en su gran redada.
––El reparto me parece tremendamente injusto ––comenté––. Usted ha hecho todo el trabajo en este asunto. Yo he conseguido una esposa, Jones se lleva el mérito… ¿Quiere decirme qué le queda a usted?
––A mà ––dijo Sherlock Holmes–– me queda todavÃa el frasco de cocaÃna.
Y levantó su mano blanca y alargada para cogerlo.