El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––¿No? Me sorprende usted. Pues mÃrelo de esta manera. El capitán Morstan desaparece. La única persona de Londres a la que podrÃa haber visitado es el mayor Sholto. El mayor Sholto niega saber que Morstan hubiera estado en Londres. Cuatro años después, Sholto muere. Menos de una semana después de su muerte, la hija del capitán Morstan recibe un valioso regalo, que se repite un año tras otro, y ahora todo culmina en una carta que la describe como perjudicada. ¿A qué perjuicio puede referirse si no es a la pérdida de su padre? ¿Y por qué iban a comenzar los regalos inmediatamente después de la muerte de Sholto, a menos que el heredero de ese Sholto supiera algo sobre el misterio y deseara ofrecer una compensación? ¿Tiene usted alguna teorÃa alternativa que se ajuste a los hechos?
––¡Pues qué compensación tan extraña! ¡Y qué manera tan extraña de hacerlo! ¿Por qué tendrÃa que escribirle esa carta ahora, y no hace seis años? Y además, la carta habla de hacer justicia. ¿Qué justicia se le puede hacer? No irá a suponer que su padre sigue vivo. Y, que nosotros sepamos, no hay ninguna otra injusticia en este caso.