El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––SÃ, un perro mestizo, de mezcla rara, con un olfato absolutamente increÃble. ConfÃo más en la ayuda de Toby que en la de todo el cuerpo de policÃa de Londres.
––Pues yo se lo traeré ––dije––. Ahora es la una. Si consigo un caballo de refresco, podré estar de vuelta antes de las tres.
––Y yo veré lo que puedo averiguar por medio de la señora Bernstone y del sirviente indio, que, según me ha dicho el señor Thaddeus, duerme en la buhardilla de al lado. Luego estudiaré los métodos del gran Jones y aguantaré sus no muy delicados sarcasmos.