El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Sólo se me ocurre una cosa —dijo por fin—. Durante la partida de cartas, yo estaba sentado de espaldas a la ventana, y mi hermano George, que era mi compañero en el juego, estaba de frente. En cierto momento le vi mirar fijamente por encima de mi hombro, asà que me volvà para mirar yo también. La persiana estaba levantada y la ventana cerrada, pero pude distinguir los arbustos del jardÃn, y por un momento me pareció ver algo moviéndose entre ellos. Ni siquiera podrÃa decir si se trataba de una persona o de un animal; sólo me pareció que habÃa algo allÃ. Cuando le pregunté a George qué era lo que estaba mirando, me dijo que a él le habÃa dado la misma sensación. Eso es todo lo que puedo decirle.
—¿No investigaron ustedes?
—No, no le dimos ninguna importancia.
—Asà que usted se marchó sin barruntar ningún peligro.
—Ninguno en absoluto.
—No he comprendido muy bien cómo se enteró de la noticia esta mañana tan temprano.