El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Así pues, si Mortimer Tregennis desapareció de la escena y fue otra persona la que vino de fuera y aterrorizó a los jugadores, ¿cómo podríamos identificar a esa persona, y cómo se transmitió semejante impresión de espanto? Podemos eliminar a la señora Porter; evidentemente, es inofensiva. ¿Existe alguna prueba de que alguien se acercara a la ventana del jardín y de alguna manera produjera un efecto tan terrorífico como para volver locos a quienes lo vieron? La única sugerencia en este sentido procede del propio Mortimer Tregennis, que dice que su hermano habló de algo que se movía en el jardín. Esto, desde luego, es muy raro, porque la noche era lluviosa, brumosa y muy oscura. Cualquiera que deseara asustar a esa gente tendría que haber pegado la cara al cristal para conseguir que le vieran. En la parte de fuera de la ventana hay un arriate de flores de un metro de anchura y no se ve en él ninguna pisada. En estas condiciones, resulta difícil imaginar de qué manera pudo alguien, desde fuera, causar una impresión tan terrible en los allí reunidos, y tampoco hemos encontrado ningún motivo verosímil para un ataque tan extraño y complicado. ¿Se da usted cuenta de nuestras dificultades, Watson?
—Están clarísimas —respondí con convicción.