El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Recordará usted, Watson —comentó una tarde—, que todos los diversos informes que nos han llegado presentan un solo detalle en común. Me refiero al efecto del ambiente de la habitación en la primera persona que entró en ella. Acuérdese de que Mortimer Tregennis, al describir su ultima visita a la casa de sus hermanos, comentó que el doctor casi se desmayó sobre una silla al entrar en la habitación. ¿Se le habÃa olvidado? Pues puedo asegurarle que dijo eso. Y acuérdese también de que la señora Porter, el ama de llaves, nos dijo que se habÃa desmayado al entrar, y que después tuvo que abrir la ventana. En el segundo caso, la muerte de Mortimer Tregennis, no habrá usted olvidado la atmósfera horriblemente sofocante que habÃa en la habitación cuando llegamos, y eso a pesar de que la sirvienta habÃa abierto la ventana. Dicha sirvienta, según he averiguado, se puso tan enferma que tuvo que meterse en la cama. Tiene usted que reconocer, Watson, que estos hechos son muy sugerentes. En ambos casos hay evidencia de una atmósfera tóxica. También en ambos casos habÃa una combustión en la habitación: en el primer caso, la chimenea; en el segundo, la lámpara. La chimenea era necesaria, pero la lámpara se encendió mucho después de que amaneciera, según demuestra la cantidad de petróleo consumida. ¿Por qué? Seguramente, porque existe una conexión entre estas tres cosas: la combustión, la atmósfera sofocante y, por último, la locura o muerte de esta pobre gente. Eso está claro, ¿no cree?