El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Tengo entendido que es usted médico —dijo—. ¿Ha oído hablar alguna vez de este preparado?
—¡«Raíz de pie del diablo»! No, jamás había oído hablar de esto.
—Eso no hace desmerecer sus conocimientos profesionales, doctor, ya que estoy convencido de que, exceptuando una muestra que tienen en un laboratorio de Buda, no existe otra en toda Europa. Aún no figura ni en la farmacopea ni en los textos de toxicología. Se trata de una raíz que tiene forma de pie, medio humano, medio de cabra, de ahí el pintoresco nombre que le impuso un misionero aficionado a la botánica. La utilizan los hechiceros de ciertas regiones de África Occidental como veneno para pruebas de iniciación o juicios, y lo mantienen en secreto entre ellos. Esta muestra que tengo aquí la conseguí en circunstancias verdaderamente extraordinarias, en el país de los ubangui.
Mientras hablaba, abrió un paquete, dejando a la vista un montoncito de polvo pardorojizo que parecía rapé.
—¿Y bien, señor? —dijo Holmes en tono severo.