El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Son una pesadilla la mar de rara, Watson, y él es el más raro de todos. Me las arreglé para verle con un pretexto aceptable, pero me pareció advertir en sus ojos oscuros, hundidos y melancólicos, que se daba perfecta cuenta de mis verdaderas intenciones. Es un hombre de unos cincuenta años, fuerte, activo, de cabellos grises y cejas espesas y negras, con andares de ciervo y aires de emperador. Un hombre impetuoso, dominante, cuya cara de pergamino oculta un carácter turbulento. O es extranjero o ha vivido mucho tiempo en los trópicos, porque está amarillento y reseco, aunque se le ve duro como un látigo. Su amigo y secretario, el señor Lucas, es extranjero sin lugar a dudas: de color chocolate, marrullero, zalamero y felino, con una suavidad venenosa en la manera de hablar. Como ve, Watson, ya nos hemos topado con dos grupos de extranjeros, uno en Wisteria Lodge y otro en High Gable, y nuestros huecos empiezan a llenarse.