Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata 4
HUYENDO PARA SALVAR LA VIDA
La mañana que siguió a su entrevista con el Profeta, John Ferrier fue a Salt Lake City y, tras encontrar a un conocido que se dirigía a las montañas de Nevada, le entregó un mensaje para Jefferson Hope. En él comunicaba al joven el inminente peligro que les amenazaba y lo indispensable que era su regreso. Hecho lo cual, se sintió menos inquieto y volvió a casa en mejor estado de ánimo.
Al acercarse a su granja, le sorprendió ver sendos caballos atados a los dos postes de la entrada. Todavía se sorprendió más cuando se encontró, al entrar en la casa, con que dos jóvenes habían tomado posesión de su sala. Uno de ellos, de cara larga y pálida, estaba recostado en la mecedora, con los pies encima de la estufa. El otro, un tipo de cuello de toro y facciones toscas y abotargadas, permanecía en pie delante de la ventana, con las manos hundidas en los bolsillos y silbando un himno muy popular. Ambos saludaron a Ferrier con una inclinación de cabeza, y el de la mecedora inició la conversación.
—Quizás usted no nos conozca —dijo—. Él es hijo del Anciano Drebber, y yo soy Joseph Stangerson, que viajó con ustedes por el desierto cuando el Señor alargó su mano y los acogió en el auténtico redil.