Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata 5
A lo largo de toda la noche recorrieron intrincados desfiladeros y senderos desiguales sembrados de rocas. Más de una vez se extraviaron, pero el profundo conocimiento que Hope tenía de las montañas les permitió volver a encontrar el camino. Al amanecer, se extendía ante ellos un paisaje de belleza maravillosa aunque salvaje. Estaban rodeados en todas direcciones por altas cumbres cubiertas de nieve, que parecían empinarse una por encima de otra hacia el lejano horizonte. Las pendientes eran tan escarpadas a ambos lados que los alerces y los pinos parecían suspendidos sobre sus cabezas, como si bastara una ráfaga de viento para derribarlos estrepitosamente encima de ellos. Y no se trataba de un temor totalmente ilusorio, pues el árido valle estaba densamente salpicado de árboles y peñascos que habían caído de modo similar. Cuando ellos pasaban, una roca rodó pendiente abajo con gran estrépito, que despertó ecos en los silenciosos cañones y asustó a los fatigados caballos, que se lanzaron al galope.