Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata —No esperaba que lo hiciese. Veamos si puedo exponerlo con más claridad. La mayorÃa de la gente, si usted le describe una serie de hechos, le dirá cuál va a ser el resultado. Son capaces de unir estos hechos en su mente y deducir de ellos lo que va a ocurrir. Hay, no obstante, pocas personas que, si usted les expone un resultado, son capaces de extraer de su propia conciencia los pasos que han conducido a él. A esa facultad me refiero cuando hablo de razonar hacia atrás, o analÃticamente.
—Ya entiendo.
—Pues bien, este era un caso en que se nos daba el resultado y tenÃamos que descubrir todo lo demás. Deje que le exponga los diferentes pasos de mi razonamiento. Empecemos por el principio. Como sabe, me dirigà a la casa a pie y con la mente completamente libre de toda sensación. Empecé, claro está, por examinar la calzada de la calle y, como ya le expliqué, vi nÃtidamente las huellas de un coche, que, según deduje de mis investigaciones, tenÃa que haber estado allà en el curso de la noche. Por la escasa distancia entre las ruedas tuve el convencimiento de que no se trataba de un carruaje privado sino de un coche de alquiler. El habitual coche de punto londinense es considerablemente menos ancho que la berlina particular de un caballero.