Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata »Y ahora llegamos a la gran pregunta acerca del motivo. El objetivo del crimen no había sido el robo, pues no se habían llevado nada. ¿Sería, pues, la política, o habría por medio una mujer? Esta era la cuestión a la que me enfrentaba. Desde un principio me incliné por la última suposición. Los asesinos políticos sólo quieren hacer su trabajo y largarse cuanto antes. Por el contrario, este asesino había actuado con mucha parsimonia y había dejado sus huellas por toda la habitación, lo cual indicaba que había estado allí largo rato. Tenía que haber sido un agravio personal y no político el que había provocado una venganza tan metódica. Cuando se descubrió la inscripción en la pared, me ratifiqué todavía más en mi opinión. Aquello era evidentemente una añagaza. Y el hallazgo del anillo zanjó la cuestión. Era obvio que el asesino lo había utilizado para que la víctima recordara a alguna mujer muerta o ausente. Al llegar a este punto, le pregunté a Gregson si, en su telegrama a Cleveland, había solicitado información acerca de algún aspecto concreto del pasado del señor Drebber. Usted recordará que respondió que no.