Historia del espiritismo
Historia del espiritismo Andrés Jackson Davis fue uno de los hombres más notables que conocemos. Nació en 1826, a orillas del Hudson. Su madre fue una mujer sin instrucción, con tendencias visionarias sinónimas de la más vulgar superstición. Su padre era un obrero curtidor borrachín. El mismo escribió los detalles de su infancia en un curioso libro, «La varita mágica», el cual nos familiariza con la primitiva y dura vida de las provincias americanas en la primera mitad del siglo pasado y nos hace ver que aquel pueblo era rudo e ignorante, pero que, en cambio, espiritualmente, estaba pronto para asimilarse todo lo nuevo. En aquellos distritos rurales de Nueva York se desarrollaron en el espacio de pocos años el Mormonismo y el Espiritismo. Jamás hubo un muchacho con menos favorables disposiciones que Davis. Fue muy lento el desarrollo de su cuerpo y su inteligencia. Hasta la edad de diez y seis años difícilmente podía recordar los libros que leía en la escuela primaria. Y a pesar de ello, en aquel ente desmirriado había en acecho tales fuerzas, que antes de cumplir los veinte años pudo escribir uno de los más profundos y originales libros de filosofía. ¿Se puede pedir una prueba más clara de que nada salió de él, siendo únicamente un mero conducto del conocimiento emanado de ese vasto manantial cuyas manifestaciones son tan inexplicables? El valor de una Juana de Arco, la santidad de una Teresa, la sabiduría de un Jackson Davis, las fuerzas supernormales de un Daniel Home, todo procede del mismo manantial.
