Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes Era una carta sin fecha, sin firma y sin dirección. Decía: Esta noche, a las ocho menos cuarto, irá a visitar a usted un caballero que desea consultarle sobre un asunto del más alto interés. Los recientes servicios que ha prestado usted a una de las casas reinantes de Europa han demostrado que es usted la persona a la que se pueden confiar asuntos cuya importancia no es posible exagerar. En esta referencia sobre usted coinciden las distintas fuentes en que nos hemos informado. Esté usted en sus habitaciones a la hora que se le indica, y no tome a mal que el visitante se presente enmascarado.
-Este si que es un caso misterioso- comenté yo-. ¿Qué cree usted que hay detrás de esto?
-No poseo todavía datos. Constituye un craso error el teorizar sin poseer datos. Uno empieza de manera insensible a retorcer los hechos para acomodarlos a sus hipótesis, en vez de acomodar las hipótesis a los hechos. Pero, circunscribiéndonos a la carta misma, ¿qué saca usted de ella?
Yo examiné con gran cuidado la escritura y el papel.
-Puede presumirse que la persona que ha escrito esto ocupa una posición desahogada -hice notar, esforzándome por imitar los procedimientos de mi compañero. Es un papel que no se compra a menos de media corona el paquete. Su cuerpo y su rigidez son característicos.