Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -El caso no podría presentarse peor para el joven -comenté-. Pocas veces se han dado tantas pruebas circunstanciales que acusasen con tanta insistencia al criminal.
-Las pruebas circunstanciales son muy engañosas -respondió Holmes, pensativo-. Puede parecer que indican claramente una cosa, pero si cambias un poquito tu punto de vista, puedes encontrarte con que indican, con igual claridad, algo completamente diferente. Sin embargo, hay que confesar que el caso se presenta muy mal para el joven, y es muy posible que verdaderamente sea culpable. Sin embargo, existen varias personas en la zona, y entre ellas la señorita Turner, la hija del terrateniente, que creen en su inocencia y que han contratado a Lestrade, al que usted recordará de cuando intervino en el Estudio en escarlata, para que investigue el caso en beneficio suyo. Lestrade se encuentra perdido y me ha pasado el caso a mí, y ésta es la razón de que dos caballeros de edad mediana vuelen en este momento hacia el oeste, a cincuenta millas por hora, en lugar de digerir tranquilamente su desayuno en casa.
-Me temo -dije- que los hechos son tan evidentes que este caso le reportará muy poco mérito.