Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Viniendo después de una serie de hechos tan condenatoria fue, por lo menos, un comentario de lo más sospechoso.
-Por el contrario -dijo Holmes-. Por el momento ésa es la rendija más luminosa que puedo ver entre los nubarrones. Por muy inocente que sea, no puede ser tan rematadamente imbécil que no se dé cuenta de que las circunstancias son fatales para él. Si se hubiera mostrado sorprendido de su detención o hubiera fingido indignarse, me habrÃa parecido sumamente sospechoso, porque tal sorpresa o indignación no habrÃan sido naturales, dadas las circunstancias, aunque a un hombre calculador podrÃan parecerle la mejor táctica a seguir. Su franca aceptación de la situación le señala o bien como a un inocente, o bien como a un hombre con mucha firmeza y dominio de sà mismo. En cuanto a su comentario de que se lo merecÃa, no resulta tan extraño si se piensa que estaba junto al cadáver de su padre y que no cabe duda de que aquel mismo dÃa habÃa olvidado su respeto filial hasta el punto de reñir con él e incluso, según la muchacha cuyo testimonio es tan importante, de levantarle la mano como para pegarle. El remordimiento y el arrepentimiento que se reflejan en sus palabras me parecen señales de una mentalidad sana y no de una mente culpable.
-A muchos los han ahorcado con pruebas bastante menos sólidas -comenté, meneando la cabeza.