Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Existe, por lo menos, una probabilidad de que la embarcación a bordo de la cual está nuestro hombre, o nuestros hombres, es de vela. Parece como si hubiesen enviado siempre su extraño aviso, o prenda, cuando iban a salir para realizar su cometido. FÃjese en el poco tiempo que medió entre el hecho y la advertencia cuando ésta vino de Dundee. Si ellos hubiesen venido desde Pondicherry en un barco de vapor habrÃan llegado casi al mismo tiempo que su carta. Y la realidad es que transcurrieron siete semanas. Yo creo que esas siete semanas representan la diferencia entre el tiempo invertido por el vapor que trajo la carta y el barco de vela que trajo a quien la escribió.
-Es posible.
-Más que posible. Probable. Comprenderá usted ahora la urgencia mortal que existe en este caso, y por qué insistà con el joven Openshaw en que estuviese alerta. El golpe ha sido dado siempre al cumplirse el plazo de tiempo imprescindible para que los que envÃan la carta salven la distancia que hay desde el punto en que la envÃan. Pero como esta de ahora procede de Londres, no podemos contar con retraso alguno.
-¡Santo Dios! -exclamé-. ¿Qué puede querer significar esta implacable persecución?