Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -No, empezaré por la City. Tire de la campanilla, y la doncella le traerá el café.
Para entretener la espera, cogí de encima de la mesa el periódico, que estaba aún sin desdoblar, y le eché un vistazo. La mirada mía se detuvo en unos titulares que me helaron el corazón.
-Holmes -le dije con voz firme-, llegará usted demasiado tarde.
-¡Vaya! -dijo él, dejando la taza que tenía en la mano-. Me lo estaba temiendo. ¿Cómo ha sido?
Se expresaba con tranquilidad, pero vi que la noticia le había conmovido profundamente.