Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes »-Hemos considerado que llegue usted tarde. Precisamente, para compensarle por cualquier inconveniente, le pagamos, pese a ser un joven desconocido, unos honorarios como los que requerirÃa una opinión por parte de algunas de las figuras más descollantes de su profesión. No obstante, si prefiere retirarse del negocio, no es necesario decirle que hay tiempo de sobra para hacerlo.
»Pensé en las cincuenta guineas y en lo muy útiles que podÃan serme.
»-De ningún modo -contesté-. Con mucho gusto me acomodaré a sus deseos, pero me agradarÃa comprender algo más claramente lo que desea usted que haga.
»-Desde luego. Es muy natural que el compromiso de secreto que hemos obtenido de usted haya suscitado su curiosidad. No pretendo que se comprometa a nada antes de que lo haya visto todo ante sus ojos. Supongo que aquà estamos totalmente a salvo de curiosos capaces de escuchar detrás de las puertas, ¿no es as�
»-Totalmente.
»-Entonces he aquà el asunto. Usted sabe probablemente que la tierra de batán es un producto valioso y que en Inglaterra sólo se encuentra en uno o dos lugares.
»-He oÃdo decirlo.