El librito azul
El librito azul Las palabras no son simples sonidos, sino vibraciones que llevan consigo la energía del sentimiento que las acompaña. Cuando se pronuncia algo con convicción, ya sea positivo o negativo, se emite una orden al universo que inevitablemente encuentra su manifestación. Así, expresiones como “Nunca tengo suerte” o “Estoy enfermo” se convierten en decretos que refuerzan esas condiciones.
Por otro lado, decretar en positivo, con confianza y fe, activa fuerzas creadoras que alinean las circunstancias hacia lo deseado. Expresiones como “Yo soy salud” o “Yo soy abundancia” afirman la verdad espiritual inherente al ser humano y comienzan a transformar el entorno. Estas afirmaciones son más que palabras; son declaraciones conscientes de la realidad superior que siempre está disponible para manifestarse.
El proceso de decretar tiene ciertas reglas para asegurar su efectividad. Primero, el decreto debe estar alineado con la verdad y la armonía universal. No se puede usar para propósitos egoístas o que dañen a otros, pues el bien o el mal decretado siempre retorna al que lo emite. Segundo, debe ser claro, directo y libre de dudas. La incertidumbre debilita el decreto y dificulta su manifestación.