El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas "'¡Sí, lo sé', le dije con una especie de desesperación en el corazón, pero incliné la frente ante la fe que veía en ella, ante la grande y redentora ilusión que brillaba con un resplandor sobrenatural en las tinieblas, en las tinieblas triunfantes de las que no hubiera yo podido defenderla… de las que tampoco me hubiera yo podido defender.
"'¡Qué pérdida ha sido para mí… para nosotros!', se corrigió con hermosa generosidad. Y añadió en un murmullo: 'Para el mundo.' Los últimos destellos del crepúsculo me permitieron ver el brillo de sus ojos, llenos de lágrimas que no caerían. 'He sido muy feliz, muy afortunada. Demasiado feliz. Demasiado afortunada por un breve tiempo. Y ahora soy desgraciada… para toda la vida.'
"Se levantó; su brillante cabello pareció atrapar toda la luz que aún quedaba en un resplandor de oro. Yo también me levanté.
"'Y de todo esto', continuó tristemente, 'de todo lo que prometía, de toda su grandeza, de su espíritu generoso y su noble corazón no queda nada… nada más que un recuerdo. Usted y yo… '