El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas "Renuncié a molestarme más por el asunto de los remaches. La capacidad humana para esa especie de locura es más limitada de lo que vosotros podéis suponer. Me dije: 'A la horca con todos.' Y dejé de preocuparme. Tenía tiempo en abundancia para la meditación, y de vez en cuando dedicaba algún pensamiento a Kurtz. No me interesaba mucho. No. Sin embargo, sentía curiosidad por saber si aquel hombre que había llegado equipado con ideas morales de alguna especie lograría subir a la cima después de todo, y cómo realizaría el trabajo una vez que lo hubiese conseguido."