El pirata
El pirata Peyrol, muy tranquilo, hizo apenas un movimiento con la cabeza.
—Bueno —dijo—, nada de eso me quitará de dormir muy bien en esta habitación. Siempre pensé que me gustarÃa vivir en un faro cuando me cansara de vagabundear por los mares. Y esto es lo más parecido al fanal de un faro. Mañana me verá usted con toda mi pequeña impedimenta —añadió, moviéndose hacia las escaleras—. Salut, citoyen.