La aventura
La aventura Yo mismo tenÃa todavÃa muy fresca en la memoria la expresión común en Jamaica, «Los piratas de RÃo Medio», y todos esos sueltos de los periódicos ingleses (que nos llegaban con un mes de retraso) titulados «Actividades de los supuestos corsarios mexicanos, —que instaban con urgencia a nuestro gobierno a protestar enérgicamente en Madrid—. Por increÃble que pueda parecer —decÃan los periodistas—, la verdad es que la guarida de aquellos piratas se encuentra en realidad dentro de los dominios leales a la Corona Española». Si España, decÃa nuestra prensa, tomaba a mal nuestro reconocimiento de la independencia suramericana, que manifieste abiertamente su resentimiento en lugar de apoyar a esos criminales. Era indigno de una gran nación. «Nuestro comercio de las Indias Occidentales está recibiendo una puñalada por la espalda, —declaraba el Bristol Mirror—. ¿Dónde está nuestra flota? —se preguntaba—. Si las autoridades cubanas no pueden o no están dispuestas a actuar, nosotros debemos encargarnos del asunto».