Nostromo
Nostromo Después de otra lucha armada, decidida por la victoria de Montero en Río Seco, y que se añadió a la historia ya larga de las guerras civiles, los «hombres honrados», como los llamaba don José, pudieron respirar libremente, por vez primera desde hacía medio siglo. El mandato de cinco años, conferido por la representación del país a don Vicente Rivera, llegó a ser la base de la regeneración, tan ardientemente deseada y esperada por Avellanos, siendo para él una especie de elixir de juventud eterna.
