Nostromo
Nostromo —Gracias. Es usted muy bueno, don Carlos, pero créame que tenía una facha feroz. Me pidió un cigarro con la mayor familiaridad. ¿Qué hubiera ocurrido, si no llego a tener el cigarro? Me estremezco aún al pensarlo. ¿Qué asunto tenía que tratar con ladrones en un lugar solitario?
Pero Carlos Gould, muy pensativo ahora, no contestó ni con una palabra ni con un gesto. La impenetrabilidad del hombre que personificaba la concesión Gould tenía sus matices expresivos. El mutismo es sencillamente una afección lamentable; pero el rey de Sulaco pronunciaba las palabras necesarias para darle la autoridad misteriosa de un poder taciturno.