Situacion limite
Situacion limite No habló ya mucho el resto de la noche, pero en varios momentos Mr. Van Wick detectó una lánguida sonrisa de seguridad aleteando bajo el gran mostacho.
Más adelante, el capitán Whalley consentirÃa alguna que otra vez en cenar «en la casa». Incluso se dejaba arrastrar a beber un vaso de vino.
—No piense que me da miedo, señor mÃo —explicaba—. Tuve mis buenos motivos para dejarlo.
En otra ocasión, echándose para atrás cómodamente, señaló:
—Mi querido Mr. Van Wick, usted me trató desde el principio con la mayor… con la mayor humanidad.
—Admitirá usted que tuvo cierto mérito —insinuó Mr. Van Wick, irónico.
—Un socio de ese excelente Massy… Bien, bien, mi querido capitán, no voy a decir ni media palabra contra él.
—De nada servirÃa que hablase usted contra él —afirmó el capitán Whalley un tanto sombrÃo—. Como le dije alguna vez, mi vida… mi trabajo, es necesario, no sólo para mÃ. No tengo opción…
Se detuvo, dio vueltas al vaso que tenÃa delante…
—Tengo una hija única.
El amplio movimiento con que bajó el brazo hasta la mesa parecÃa sugerir una niña pequeña, muy lejos.