Situacion limite
Situacion limite Pero daba la impresión de que súbitamente Mr. Massy había empezado a dudar de la eficacia del sueño contra los apuros de uno; o tal vez hubiese hallado el alivio que necesitaba en la quietud de una contemplación tranquila que podía contener los pensamientos vividos de riqueza, de una racha de suerte, de un ocio interminable, y podía poner ante la vista de uno la imagen de todo lo que desease. Porque, se dio vuelta, puso los brazos sobre la litera, y se quedó allí de pie con los pies sobre la vieja chaqueta preferida mirando afuera por el ojo de buey la noche y el río. A veces un aliento de viento entraba y le daba en el rostro, un aliento fresco cargado del toque húmedo y fresco de una gran extensión de agua. Todo lo que podía ver era algún destello ocasional; y en un momento dado pudo suponer que en definitiva había dormitado, pues súbitamente, y sin relación con ningún sueño, aparecieron ante su vista una serie de guarismos llameantes y gigantescos —tres cero siete uno dos— que formaban un número de boleto de lotería. Y luego, de pronto, el ojo de buey ya no estaba negro: era gris perla, y enmarcaba una costa llena de casas, abigarrados techos de paja, paredes de estera y bambú, aguilones de madera de teca labrada. Hileras de viviendas levantadas sobre un bosque de columnas bordeaban la orilla de acero del río, llena de salientes y calmo, con la marea cambiando de signo. Era Batu Beru… y había amanecido.