Situacion limite
Situacion limite El profundo e interminable alarido de la sirena de vapor tenía en su grave y vibrante nota un algo intolerable que causó un leve estremecimiento en la espalda de Mr. Van Wick. Eran las primeras horas de la tarde; el Sofala estaba zarpando de Batu Beru para Pangu, la próxima escala. Surcó la corriente, mal escoltado por algunas canoas, y deslizándose por el ancho río dejó de verse desde el bungalow de Van Wick.
Esta vez, el hacendado no había ido a despedirlo. Generalmente bajaba hasta el embarcadero, intercambiaba algunas palabras con el puente mientras el buque se alejaba y en el último momento saludaba con la mano al capitán Whalley. Aquel día no salió ni a la balaustrada de la galería.
—Tampoco me iba a ver, —dijo para sí—. Me gustaría saber si puede siquiera distinguir la casa.
En cierto modo, ese pensamiento le hizo sentirse más solo que en ningún otro momento de aquellos años. ¿Cuántos eran? ¿Seis o siete? Siete. Era mucho tiempo.