Situacion limite
Situacion limite HabÃa cuidado las máquinas hasta entonces. Una rabia sombrÃa le obscurecÃa la mente: una rabia enconada contra el barco, contra los hechos de la vida, contra lo falsa que era la gente, contra sà mismo también… por el temblor que le sacudÃa el alma.
Por toda respuesta recibió un gruñido incomprensible.
—¿Cómo? ¿No puede abrir la boca ahora? Pues bien sabe chillar sus tonterÃas cuando está borracho. ¿Qué pretende molestando a la gente de esa forma? ¡Un inútil cocido es lo que es usted!
—No puedo evitarlo. No recuerdo nada de eso. Usted no deberÃa escuchar.
—¡Encima! ¿Qué pretende usted cogiendo cogorzas como ésa?
—No me pregunte. Me habÃan puesto malo las malditas calderas… A usted le pasarÃa lo mismo. Estoy harto de la vida.
—Entonces, ojalá estuviese muerto. A mà me puso malo usted. ¿No recuerda el escándalo que montó anoche? ¡Miserable cuba de licor!
—No… no. No pretendÃa. La bebida es la bebida.
—Pues no sé por qué no le echo. ¿Qué pretende usted?
—Relevarle. Lleva usted ya bastante tiempo aquÃ, George.