Situacion limite
Situacion limite Era éste el logro más claro de su vida. Nada podía privarle de esta fama. La apertura del canal que cruza el Istmo de Suez, como rompiendo un dique, había lanzado al Oriente una avalancha de nuevos buques, nuevos hombres, nuevos métodos comerciales. Había cambiado la faz de los mares del Este y el espíritu mismo de su vida; por tanto, las experiencias anteriores del capitán no significaban nada para la nueva generación de hombres del mar.
En aquellos tiempos pasados había manejado muchos miles de libras de sus empresarios y suyos propios; había cumplido fielmente, como por ley tiene que hacer un jefe de barco, respetando los intereses conflictivos de propietarios, fletadores y aseguradores. Nunca había perdido ningún barco ni consentido en transacciones indignas; y había aguantado mucho tiempo, sobreviviendo al cabo a las condiciones pretéritas en que se había labrado un nombre. Había enterrado a su esposa (en el Golfo de Petchili), había casado a la hija con el hombre en mala hora elegido por ella, y había perdido más que una posición económica holgada con la quiebra de la importante Corporación Bancaria de Travancore y del Decán, cuya ruina había sacudido el Oriente como un terremoto. Y tenía sesenta y siete años de edad.