Situacion limite
Situacion limite —¡Y necesita usted un sondeador! Supongo que ahora se hace asà en los buques correo. ¿No tiene suficiente conocimiento para saber dónde está con sólo mirar a tierra? Pues yo aún no llevaba doce meses en la ruta y ya le tenÃa cogido el tranquillo… y sólo soy un maquinista. Desde aquà mismo le puedo indicar dónde está el bajÃo, y le podrÃa decir también que no meterá el barco en el barro en cinco minutos: sólo que usted dirÃa que eso es interferencia, me imagino. Y ahà está ése su acuerdo escrito que dice que no tengo que interferir.
Se calló. El capitán Whalley, sin relajar la inmóvil severidad de sus facciones, movió los labios para preguntar en rápido murmullo.
—¿Estamos cerca, serang?
—Ya muy cerca, Tuan —musitó rápidamente el malayo.
—Lo más despacio posible —dijo el capitán en voz alta, con tono firme.
El serang palmoteo el mango del telégrafo. Abajo sonó un gong. Con un bufido de desprecio, Massy se fue a poner la calva debajo de la lumbrera de la sala de máquinas.