Situacion limite
Situacion limite Era un error leve. El barco no podÃa estar más de dos veces su propia longitud al norte del paso; y un blanco perplejo con razón (porque era imposible atribuir al capitán Whalley un error de ignorancia, falta de oficio o negligencia) se hubiera visto inclinado a dudar del testimonio de los sentidos. Un sentimiento de este tipo mantenÃa a Massy inmóvil, enseñando los dientes con una sonrisa angustiada. Al serang no le ocurrÃa esto. No le turbaba ninguna desconfianza intelectual hacia los sentidos. Si el capitán querÃa remover el lodo, estaba bien. A lo largo de su vida habÃa tenido ocasión de ver a los blancos permitirse salidas no menos extrañas. Lo único que realmente le interesaba era ver qué iba a ocurrir. Al cabo, aparentemente satisfecho, se apartó de la barandilla.
No habÃa hecho ningún ruido; sin embargo, el capitán Whalley parecÃa haber observado los movimientos de su serang. Manteniendo la cabeza rÃgidamente erguida, preguntó con un leve movimiento de los labios.
—¿Seguimos avanzando, serang?
—Un poco todavÃa, Tuan —contestó el malayo. Y añadió despreocupadamente—: Hemos pasado.