Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas Tan pronto como salió de la casa de Omar, Abdulah vio a Willems. Él esperaba, desde luego, encontrarse con un hombre blanco, pero en modo alguno con aquél, a quien tan bien conocía. Todos los que comerciaban en las islas y tenían algún trato o negocio con Hudig conocían a Willems. Durante los dos últimos años de su estancia en Macasar, el empleado de confianza de Hudig había sido el verdadero director de los negocios locales, con una ligera inspección por parte de su jefe. Así, pues, todos conocían a Willems, y Abdulah más que nadie, aunque el príncipe ignoraba la desgracia de aquél. Esto no era extraño, ya que mucha gente ignoraba en realidad lo ocurrido a Willems, y en el mismo Macasar muchos esperaban su regreso, creyendo que estaba realizando algún viaje o alguna importante misión por cuenta de su principal.