El corsario rojo
El corsario rojo Los extranjeros eran tres, seguro que eran extranjeros, eso dice al oído de su compañero el infeliz Homespun, que conocía no solamente los nombres sino también la historia secreta de todos ellos, hombres y mujeres, que vivían en un radio de diez millas alrededor de su casa; eran extranjeros, e incluso tenían un aspecto misterioso y amenazador. Con el fin de que se pueda apreciar la verosimilitud de esta última conjetura, es necesario dar algunos detalles sobre el aspecto de esos individuos que tenían la mala suerte de no ser conocidos por el sastre charlatán de Newport.
