El corsario rojo
El corsario rojo La presencia de una vela en un mar tan poco frecuentado como aquél donde se hallaba el Corsario, reanimó a la tripulación. Según sus cálculos, varias semanas había perdido ya totalmente su jefe en planes quiméricos y sin resultado. No eran gentes que pensaran que la fatalidad les había arrebatado el barco de Bristol; bastaba a sus espíritus groseros que ese rico botín se les había escapado. Se presentaba al fin una ocasión para reparar sus pérdidas. El extraño barco iba a su encuentro en una parte del océano en la que era imposible que pudiesen encontrar ayuda, y donde los piratas tendrían tiempo de aprovecharse completamente del triunfo que pudieran obtener.
