El corsario rojo
El corsario rojo Hay pocos pueblos de cierta importancia, en la superficie de nuestros vastos territorios, que hayan cambiado tan poco en medio siglo como Newport. Hasta que los grandes recursos del interior se desarrollaron, la bella isla y sobre la que esta ciudad está situada era elegida para retiro por los numerosos granjeros que llegaban del sur buscando un refugio contra las calores y las enfermedades de sus climas ardientes: era allí a donde iban en gran número para respirar el aire fortificante de las brisas del mar. Súbditos de un mismo gobierno, los habitantes de Carolina y de Jamaica se reunían amistosamente para comparar sus costumbres y sus constituciones respectivas, y para afirmarse recíprocamente en una ilusión común que sus descendientes en la tercera generación empiezan hoy a reconocer y a lamentar.
