El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Ojo de halcón esperó hasta que una señal por parte de Chingachgook le aseguró que ya no percibía ningún ruido por parte de los perseguidores, ya lejos de allí. Entonces le hizo un gesto a Heyward para que sacara los caballos y ayudase a las hermanas a subirse a ellos. En cuanto esto se hizo, salieron todos por la portezuela ruinosa de la fortificación y se dispusieron a abandonar el lugar en dirección contraria a la de su llegada. Las hermanas lanzaron miradas furtivas tanto a la silenciosa tumba como a las destartaladas ruinas, mientras dejaban atrás la luz de la luna y se introdujeron en las oscuridades boscosas.