La roja insignia del valor
La roja insignia del valor El tipo de la voz jovial le tomó del brazo con fuerza.
—Bueno —dijo con una risa franca—, voy por tu camino. Todo el mundo va por tu camino. Asà que puedo acompañarte.
Comenzaron a caminar juntos, como si uno fuera un borracho y el otro su amigo.
A medida que avanzaban, el hombre preguntó al muchacho y le ayudó con las respuestas como quien sonsaca hábilmente a un niño. De vez en cuando, interpoló alguna anécdota.