La roja insignia del valor
La roja insignia del valor —Dicen que por la izquierda nos están dando bien. Que el enemigo ha empujado a nuestra lÃnea hasta un maldito pantano y se ha hecho con la baterÃa de Hannises.
—Nada de eso, la baterÃa de Hannises estaba aquà hace un minuto.
—Ese joven Hasbrouck es un buen oficial. No le tiene miedo a nada.
—Yo estuve con uno de los chicos de Maine, del 148.º, y me dijo que su brigada peleó contra todo el ejército rebelde durante cuatro horas en la carretera de peaje y que mataron a unos cinco mil. DecÃa que otra batalla como ésa y se terminaba la guerra.
—Bill no tenÃa miedo, ¡no señor! No era eso. Bill no se asusta fácilmente. Sólo estaba enfadado, eso es lo que le pasaba. Cuando aquel tipo le pisó la mano, se levantó y dijo que estaba dispuesto a dar la mano por su patria, pero que no era tan imbécil de permitir que cada idiota del paÃs se la pisoteara. Asà que se fue al hospital desentendiéndose de la batalla. TenÃa tres dedos rotos. El maldito doctor querÃa amputárselos y, por lo que he oÃdo, Bill montó un buen escándalo. Un tipo curioso.