La roja insignia del valor
La roja insignia del valor En una ocasión se encontró casi en una ciénaga. Tuvo que caminar sobre el césped del tremedal y poner cuidado en dónde pisaba para no hacerlo sobre el barro oleaginoso. Hizo una pausa para mirar a su alrededor y vio cómo un pequeño animal se sumergía en las aguas negras para salir inmediatamente con un pez brillante.
El joven volvió a adentrarse en los espesos matorrales. Las ramas de los arbustos hacían un ruido que ahogaba el fragor de los cañones. Continuó su avance, pasando de la oscuridad a lugares que auguraban una oscuridad aún mayor.
Con el tiempo llegó a un sitio donde las ramas altas y arqueadas conformaban una especie de capilla. Apartó suavemente las puertas verdes y entró. Las agujas de pino eran una delicada alfombra de color marrón. Reinaba una media luz casi mística.
Se detuvo horrorizado cerca del umbral.