Maggie, una chica de la calle
Maggie, una chica de la calle Un grupo de muchachos acechaba la puerta lateral de un bar. Sus ojos brillaban con expectación. RetorcÃan los dedos con nerviosismo.
—Aquà viene —gritó de repente uno de ellos.
El corrillo estalló inmediatamente en mil pedazos y sus fragmentos se desparramaron en un amplio y respetuoso semicÃrculo alrededor de su centro de interés. La puerta del bar se abrió ruidosamente y apareció la figura de una mujer en el umbral. El pelo gris le caÃa sobre los hombros formando una masa enmarañada. Su rostro de color carmesà estaba bañado de sudor. Sus ojos inquietos echaban fuego.
—¡No vas a volver a ver ni un centavo mÃo, ni un maldito centavo! Llevo tres años gastando aquà mi dinero y ahora me sales con que no puedes venderme más… ¡Vete al infierno, Johnnie Murckre! ¿De qué jaleo me estás hablando? ¡Vete al infierno, Johnnie…!
Alguien le pegó un nervioso puntapié a la puerta desde dentro y la mujer salió disparada hacia la acera dando pesados traspiés.
Los muchachos que formaban el semicÃrculo se pusieron muy nerviosos. Empezaron a dar saltos y a gritar, a abuchear y a proferir insultos. SonreÃan abiertamente con malicia.
