Maggie, una chica de la calle

Maggie, una chica de la calle

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo 11

Los ventanales de un edificio situado en una esquina derramaban reflejos amarillos sobre las aceras. La boca entreabierta de un bar llamaba seductoramente a los viandantes para que entraran a ahogar sus penas o a buscar pelea.

El interior del establecimiento estaba empapelado en tonos verde oliva y bronce, imitando cuero. A lo largo de un costado del local se extendía una barra de bar de falsa solidez. Detrás, llegando a la altura del techo, se levantaba un inmenso aparador que parecía ser de caoba. Sobre sus estantes descansaban pilas de resplandecientes vasos que nunca llegaban a tocarse. Su imagen se multiplicaba en los espejos del aparador. Entre los vasos había limones, naranjas y servilletas de papel, alineados todos ellos con precisión matemática. Varias botellas de licores multicolores se alzaban a intervalos regulares sobre los estantes inferiores. Una caja registradora niquelada ocupaba el centro exacto del conjunto. En una primera impresión, daba el efecto de opulencia y de exactitud geométrica.

Enfrente de la barra, un mostrador más pequeño sostenía unas fuentes en las que se amontonaban restos de galletas, lonchas de jamón, trozos de queso desperdigados y encurtidos remojados en vinagre. Dominaba un olor a manos sucias y codiciosas y el masticar de las bocas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker