La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes Nací en el mismo edificio antiguo donde mi padre, y su padre, y todos sus antepasados nacieron, desde tiempos inmemoriales. Es una casa muy antigua y en su mayor parte fue originalmente un castillo fuertemente fortificado y rodeado por un profundo foso lleno de abundante agua que discurría desde las colinas por un acueducto oculto. Muchas de las fortificaciones han sido destruidas y el foso ha sido allanado. El acueducto suministra agua a grandes fuentes que vierten en estanques rectangulares sobre terrazas ajardinadas a distintos niveles, todas ellas rodeadas de un ancho empedrado de mármol entre el agua y los lechos de flores. El exceso de agua escapa por una gruta artificial de unos treinta metros de largo, y forma un riachuelo que recorre el parque y, más allá, por los campos, y desde allí hasta el distante río. Los edificios habían sido ampliados y cambiaron considerablemente hace más de doscientos años, en tiempos de Carlos II, pero desde entonces poco se había hecho para mejorarlos, aunque se mantenían en bastante buen estado, dependiendo de las fortunas de los herederos de turno.